7 Pasos prácticos para hacer un Devocional en familia

7 Pasos prácticos para hacer un Devocional en familia

En la Biblia, la adoración a Dios era un acto familiar en primer lugar y en segundo lugar comunitario. Hoy, en medio de una pandemia estamos volviendo a las bases bíblicas, recordemos:

«Oye, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor.Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.Grábate en la mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a tus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes.» Deuteronomio 6.5-8

Dios le ordenó a los padres de familia que Amen a Dios de todo corazón, grabarse sus Palabras en su mente y enseñarlas de continuo a sus hijos. Ahora toda la familia esta en casa y es mejor obedecer las normas del gobierno. Hoy es el día para volver a tomar la responsabilidad espiritual de la familia y no dejarla en manos de otros. A la iglesia se va adorar juntos, en la familia se transmite en que creemos cuando algún día sus hijos les pregunten: «¿Qué significan estos mandatos, leyes y decretos que nos ha ordenado el Señor nuestro Dios?», ustedes les responderán…. «El Señor nuestro Dios nos mandó poner en práctica todos estos mandamientos y tenerle reverencia, para que nos vaya bien y para que él nos conserve la vida como hasta ahora. Y tendremos justicia cuando cumplamos cuidadosamente estos mandamientos ante el Señor nuestro Dios, tal como nos lo ha ordenado.» Deuteronomio 6.20-25

Paso 1:

​Todos los integrantes de la familia deben participar, y cada uno con su Biblia, la versión con que cada uno se sienta más satisfecho. No imponga una versión de la Biblia.

Paso 2:

Selecciona un texto bíblico.  Te sugerimos que uses el del devocional de hoy publicado en el Facebook. Pero usa el texto ampliado, no solo los versículos que aparecen en la lectura de hoy.

Paso 3:

Que todos los miembros de la familia lean.  Divide el texto por versículos empezando del más pequeño que sepa leer hasta el mayor. Y si hay varias versiones de la Biblia, léanlo en las diferentes versiones, eso ayudará a entender mejor el texto.

Paso 4:

Pídeles que comenten qué entendieron del texto. Deje que todos hablen, guarden respeto a la opinión de todos.  Que el o la pequeñita de la casa relate la historia que escuchó.  El culto familiar no es para que usted predique, es para que juntos aprendan los mandatos de Dios para vivir cada día.

Paso 5:

Haga preguntas sobre el texto bíblico. Y tenga premios sencillos para los que contesten, puede ser una calcomanía, o algo muy sencillo, el valor es lo que significa. Y si tiene en su mano un juego de esgrima bíblico haga un rato de diversión con sus hijos. Seleccione el versículo que usted considera es el pasaje principal de la lectura que se hizo y al finalizar repítanla todos juntos. Sería excelente si al terminar comen juntos.

Paso 6:

Preguntele a sus hijos si tienen una petición de oración. Todas las peticiones de oración se respetan, aun cuando sea por el perro. Recuerde que Jesús dijo: «Jesús les contestó: Sí, lo oigo. Pero ¿no han leído ustedes la Escritura que habla de esto? Dice: «Con los cantos de los pequeños, de los niñitos de pecho, has dispuesto tu alabanza.» Mateo 21.16. Ellos están desarrollando su confianza en Dios, no la destruya.

Paso 7:

Por último coman juntos, conversen, si alguno quiere cantar, permítale cantar y si alguno quiere compartir algo que siente que Dios ha hecho en su vida, permítale compartir, eso edifica a la familia.

 

Recuerde usted no tiene que imitar el orden del culto de la iglesia, usted ahora es el pastor o pastora de sus hijos. El devocional en familia, el culto familiar o el altar familiar es para adorar a Dios en familia y se le adora obedeciendo su Palabra, por eso ella es el centro de todo lo que hagamos.

«No se olviden nunca de las maravillosas enseñanzas de Cristo. Y cuando se enseñen unos a otros, o se corrijan, háganlo de manera inteligente. Canten salmos, himnos y cantos espirituales, dando gracias a Dios de todo corazón.» Colosenses 3.16