Educación Sexual

EEducación Sexual

 

He seguido con interés el debate y las luchas  que se han originado en el anuncio del Ministerio de Educación de dar instrucción sexual en los colegios. Finalmente la Sala Cuarta dejó establecido que esta enseñanza sería optativa por decisión de los padres de familia. ¿Quedamos satisfechos? ¿Qué debemos hacer como iglesia?

 

Mi experiencia pastoral me hace  creer que el la mayoría de las iglesias no  se trata este tema apropiadamente. Como una consecuencia de lo anterior, en los hogares cristianos , tampoco se trata este tema de la mejor manera, si es que en algún momento se trata. Por otra parte entiendo la preocupación de pastores y padres de familia sobre la pretensión del Ministerio de Educación.

 

Ante  lo decidido por la Sala Cuarta, ahora nos toca a nosotros tomar las decisiones apropiadas. Me atrevo a sugerir las siguientes acciones:

  1. Las denominaciones deben formar un grupo o comité encargado de definir un programa de educación sexual para las familias  de sus iglesias. Este grupo o comité debería estar formado por  educadores, psicólogos, médicos, pastores y otros  profesionales relacionados.
  2. El contenido de la enseñanza debe ser informativo y formativo. Se debe tomar  en cuenta lo moral y bíblico. No se debe ocultar la realidad que hoy se vive en la sociedad y las razones por las cuales su iglesia se opone  a ciertas prácticas.
  3. Especial atención debe darse a las instituciones educativas cristianas. Es muy posible que el Ministerio de Educación trate de imponer sus programas en ellas. Se les debe pedir a estas instituciones adecua el programa a la cosmovisión cristiana.
  4. Se deben organizar actividades regionales para instruir a los pastores sobre esta temática.
  5. La Federación Alianza Evangélica Costarricense debería asumir un plan de trabajo semejante al sugerido en los puntos anteriores, para iglesias que no formen parte de denominaciones establecidas.

 

Lo peor que podemos hacer ahora, es no hacer nada. Este asunto es una oportunidad para hacer crecer a nuestro pueblo.  Los jóvenes de las iglesias deben llegar a ser los mejor instruidos en este y otros temas de la vida, a ellos les tocará dialogar con sus compañeros y compañeras, además de enfrentar la vida con valores.  Los hogares cristianos deben ser  educados para que puedan llegar a  tener una  visión  mas saludable de la vida. Debemos estar conscientes que a nuestras iglesias llega gente con problemas no resueltos en esta  área de su vida y debemos ofrecer respuestas cristianas efectivas para su situación.