Conversando con Jesus

CConversando con Jesús

Hay muchos hombres y mujeres a quienes la humanidad admira. Generalmente  se valora a  quien tiene éxito: un científico famoso, un estadista sagaz, un artista hábil y creativo. Aunque la lista podría crecer fácilmente, dejémosla ahí. Hay otro tipo de gente, que por su cercanía y calidad humana,  dejaron una huella en nosotros.  En mi caso, el personaje que marcó mi vida fue Jesús.

 

Jesús no fue científico, no fue un gran conquistador, vivió una vida corta y  murió  crucificado. Él fue un sencillo maestro itinerante. Con esa vida corta y habiendo muerto en una cruz, cualquier otra persona  habría pasado al olvido, no obstante contra todo pronóstico, el personaje Jesús permanece vivo y su influencia se percibe aun hoy en el mundo.

 

Cuando Jesús enseñaba la audiencia se admiraba porque , decían, “enseñaba como quien tiene autoridad”, esto en comparación con los profesionales de la religión y la enseñanza.  Debo admitir que   a mi me hubiera gustado oírlo enseñar, caminar con él, hacerle algunas preguntas, en fin, sentarme a conversar con Él.

 

Hay un propósito final en las conversaciones que sostengo con Jesús. Quiero aprender de Él. Si también deseas aprender de Él te invito a que me acompañes.

 

Un adolescente, al fin y al cabo.

La familia de Jesús era una típica familia judía practicante. El evangelista Lucas es el único escritor de los evangelios que nos relata un episodio de la adolescencia de Jesús (ver Lucas 2.41.52). Esta es una buena oportunidad para conversar con Jesús.

 

_Jesús. ¿Por qué te veo tan contento en estos días?

_Se aproxima la Pascua y esto significa que nos vamos a Jerusalén a celebrar la fiesta. Para nosotros esta es una fiesta de independencia y recordamos como  Dios, el Señor, intervino en la historia para que fuéramos un pueblo libre.

_ Pero ¿No es la Pascua solo una fiesta religiosa? A mi me parece lo religioso algo aburrido.

_ Nosotros no hacemos diferencia entre lo religioso y lo secular. La  vida, en todos sus detalles se vive en la presencia del Señor y Él es agradable. Imagínate, Dios nos amó de tal manera que nos rescató de  la esclavitud. Para nosotros ir a Jerusalén es algo así como un viaje de vacaciones en el cual recordamos el pasado y tenemos comidas especiales.

_¿Que esperas de este viaje en particular?

_ ¡Ah! Tengo una gran expectativa.  Recuerda que tengo 12 años. Ya no tengo que ir de la mano de mis padres. Haré la caminata en compañía de mis amigos, será una verdadera aventura. Para serte franco, a esta edad me siento lleno de vida.

_Supongo que a tu edad y caminando con tus amigos será una oportunidad para algunas travesuras.

_La palabra “travesuras” no me gusta, los adultos la usan para juzga el comportamiento de los menores. Para mi esta será una oportunidad para sentirme libre. Disfrutar de la naturaleza. Fortalecer los lazos de amistad… en fin, gozar de la vida en presencia del Señor.

 

Una vez en Jerusalén, la familia celebró la Pascua, cuyo punto culminante fue la cena. Los niños hicieron las preguntas acostumbradas, ¿Por qué está noche es diferente? … la historia del Éxodo fue contada de nuevo. Los días siguientes se celebró la fiesta de los panes sin levadura. Ya de vuelta, volvamos a conversar con Jesús.

 

_Según he leído, en el Evangelio de Lucas, te quedaste en Jerusalén y no regresaste con tus padres. ¿Qué pasó?

_Como ya te comenté, en ese momento tenía doce años. En un año mas sería  admitido como “hijo de la Ley”. A esa edad uno tiene mucho que descubrir y estaba en plena preparación para la ceremonia del próximo año.  Mis padres estaban ocupados con el resto de la familia en tanto que yo ganaba independencia. Yo había estado estudiando la Escritura y aquello era una oportunidad para preguntar y compartir lo que yo había aprendido. Lo estaba disfrutando y no me preocupe por el viaje de regreso.

_Pero tus padres estaban angustiados.

_Es cierto. A ellos les resultó difícil entender que yo estaba creciendo. A esa edad yo estaba confirmando lo que ustedes definirían como mi llamamiento. Para mi también fue difícil pues sentía el interés en conocer mas de  la Ley a la  vez que la obligación de mantenerme en sujeción a mis padres. Aquella fue una de las mejores pascuas que celebré.